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Elaboración

Una vez en la bodega despalillamos la uva, seleccionando las mejores en una mesa de selección  y tras un leve estrujado y por gravedad, sin utilizar bomba lo pasamos a barricas de 300 litros sin una de las tapas y tras aplicarle hielo carbónico para rebajar la temperatura a 5 ºC. aproximadamente, lo dejamos macerando durante 5 días, hasta que arranca la fermentación alcohólica, fermenta con las levaduras autóctonas, haciendo dos bazuqueos diarios.

Tras finalizar la fermentación alcohólica, lo dejamos macerando 3 días más. Sacamos el vino por gravedad, después de catarlo y valorando un primer análisis, determinamos el porcentaje de vino que destinamos a barricas nuevas, por lo general suele ser una barrica nueva de 300 litros por 1.000 litros de vino, el resto va a barricas de segundo año.

Después de soportar los fríos del invierno en marzo se realiza un trasiego, eliminando gran parte de los posos, haciendo el segundo trasiego cuando finaliza la fermentación maloláctica que la realiza espontáneamente, suele ser en agosto. Un mes antes del embotellado por noviembre se pasa el vino a deposito de acero para estabilizarlo y clarificarlo con albúmina de huevo, dejándolo listo para el embotellado sin filtrarlo para respetar al máximo sus cualidades. Durante este proceso el vino a estado 12 meses en contacto con la madera.

La constancia de la elaboración en las diferentes añadas queda reflejada en los principales índices analíticos: Grado alcohólico entre 14.50 y 15.50, ph entre 3.65 y 3.77, taninos entre 5,2 y 5.7, y IPT entre 74 y 81.